Enfermedades comunes en los vuelos
Vuela saludablemente
Noticias sobre pasajeros enfermos en vuelos regulares han motivadola inquietud pública y de las autoridades sanitarias sobre insospechadas condiciones de higiene que podemos enfrentar en los viajes por avión.
La multitud de pasajeros que utilizan aerolíneas es creciente y las preocupaciones suelen concentrarse en las demoras, el manejo de equipaje y otros servicios más evidentes.
Sin embargo, la tos o el estornudo de un vecino de viaje puede convertirse en un incidente que malogre nuestras vacaciones.
Contrario a lo que pudiera pensarse, los expertos consideran que podemos hacer bastante para disfrutar de viajes y salud.
¿Sientes sed y el ambiente de la cabina es seco?
La baja humedad en la cabina de los aviones provoca que las membranas mucosas se mantengan resecas, y especialmente en los vuelos de gran altura esto favorece la conservación de virus y bacterias.
Puedes mantener tu hidratación si tomas unas 8 onzas de agua o jugo de frutas por cada hora de vuelo. El alcohol o las bebidas que contienen cafeína actúan como deshidratantes, de modo que es preferible que tomes agua embotellada o jugo, y hasta que evites las bebidas preparadas con el agua almacenada en el avión, como té y café.
Pide también tus bebidas sin hielo cuando viajas por países cuya calidad de agua es dudosa.
¿Sabes que el 75% de las aerolíneas comerciales utilizan en las cabinas filtros de aire capaces de interceptar casi toda bacteria dañina, virus y otros contaminantes?
Muy bien, pero no es suficiente para evitar, por ejemplo, un foco de contaminación inmediato, como un estornudo o una superficie de uso común.
Apenas cuesta un pequeño esfuerzo que lleves tus propias cubiertas de microfibra para asientos y almohadas en vuelos prolongados. Nunca puedes garantizar que estos suplementos estén completamente limpios el cronograma de higiene varía entre las aerolíneas.
No es suficiente insistir en el más sencillo y eficaz procedimiento para tu protección: lavar tus manos después de tocar superficies potencialmente contaminantes como manipuladores de puertas, asientos sanitarios en los baños, llaves de lavabo, revistas y otros objetos de uso común por los pasajeros.
También debes mantener tus manos limpias para tocar tu boca, ojos, nariz, o los alimentos.
La vía más común para contraer infecciones en los vuelos no es la inhalación de aire contaminado, sino el contacto con superficies infectadas.
Ten la precaución de llevar en tus viajes un gel antibacterial para el caso en que no encuentres jabón y agua.
Los especialistas recomiendan algún gel con al menos 60% de alcohol y en las tiendas y farmacias se consiguen muestras en cantidades pequeñas de dos a tres onzas, que corresponden a las normas vigentes en los aeropuertos para transportar líquidos y gel.
Un detalle no menos eficaz: para lavar tus dientes utiliza agua embotellada, no el agua almacenada en el avión.
Hay otros peligros y malestares que no provienen de bacterias y virus, y pueden malograr viajes y salud.
Durante los vuelos de larga duración puede que desarrolles coágulos sanguíneos en las venas profundas de las piernas. Esto representa un peligro de embolia quizá mortal aun días después de tu viaje.
Hay personas que corren un riesgo particular si han sido sometidas recientemente a cirugía en sus extremidades inferiores, si tienen problemas circulatorios; algunos pacientes de cáncer, obesos severos; mujeres embarazadas, que estén bajo tratamiento hormonal o bien tomando píldoras anticonceptivas.
Corren riesgo en general quienes tengan antecedentes familiares de coágulos sanguíneos.
Si es posible camina cada hora durante el viaje. Utiliza las extensiones en ángulo de los asientos y mueve tus pies, manos y brazos.
Eleva tus piernas a la altura de tu corazón, algo fácil si viajas en primera clase, pero aun posible si viajas en clase económica, donde puedes apoyar tus pies enfrente, cuidando de no molestar.
Asimismo, evita sentarte con las piernas cruzadas o dormir en esa posición durante mucho tiempo.
Si conoces tu riesgo de coágulos sanguíneos, consulta a tu doctor sobre las medias de compresión controlada. Ante síntomas de trombosis venosa, como inflamación, calor o enrojecimiento en las piernas, dolor notable sobre todo cuando estás de pie o caminas, debes avisar a un asistente de vuelo y evitar dar masajes en tus piernas, lo que puede ser peor.
¿Has experimentado las molestias a veces dolorosas que provocan en los oídos los ascensos y descensos del avión? Volar a 35,000 pies de altura puede causar cambios de presión en tus oídos cuando el avión sube o baja. Los pasajeros que padecen alguna congestión o dolor de cabeza son más susceptibles.
Tragar te ayudará a equilibrar la presión de tus oídos. Utiliza goma de mascar o caramelos, además de tomar pequeños sorbos de agua embotellada.
También hay dispositivos para despresurizar los oídos, disponibles en la mayoría de las farmacias. Quizá te recomienden que aprietes tu nariz con los dedos y soples fuerte, pero evita esto, pues puede dañarte los tímpanos.
Si estás padeciendo catarro pregunta a tu doctor sobre el uso de algún medicamento descongestionador… y no olvides consultar las normas vigentes para transportar el spray nasal.
¿Todo esto te parece excesivo? Bien valen la pena tus vacaciones.
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