HOTELES CINCO ESTRELLAS
Encontrar el hotel que buscas guiándote por su categoría en hoteles cinco estrellas puede resultar en una sorpresa cuando llegas a tu destino.
Cientos de autoridades del turismo, gobiernos y otras instituciones pretenden calificar con diferentes rangos de calidad a los distintos hoteles y cadenas hoteleras. Lo que puedes esperar tras esa calificación no siempre corresponde con tus criterios o expectativas.
Mientras hay evaluaciones más bien subjetivas como las de las guías o libros de viajes, basadas en lo “encantador”, lo “amable”, el “buen trato”, etcétera, en Europa, por ejemplo, la calificación en estrellas puede que no exprese directamente lo que te parece.
Los europeos califican la categoría de los hoteles guiándose por criterios objetivos y cuantificables como las facilidades y entretenimientos disponibles: elevadores, bares, baños, reclinables, idiomas hablados por sus empleados, tamaño de los cuartos, ventilación…
El resultado puede ser hasta divertido. Así encuentras que un hotel en España, excelente por su encanto histórico y su ubicación privilegiada, no recibe catgoría en los hoteles cinco estrellas, sino cuatro, porque no dispone en sus instalaciones de elevador o piscina.
En general, en Europa el número de estrellas para calificar a los hoteles se refiere a un mínimo de facilidades y entretenimientos.
Pero cada país tiene sus propios criterios de evaluación, de modo que tres estrellas en Gran Bretaña no es lo mismo que tres estrellas en España. Y dentro de cada país el criterio también es diferente. Un hotel de tres estrellas en Barcelona no es lo mismo que uno de tres estrellas en Madrid o Sevilla.
Si vamos a Estados Unidos, tampoco existe un criterio uniforme. El “rating” nacional es llevado por compañías privadas. Mobil y AAA utilizan cientos de criterios que pueden ir desde el diseño de la entrada del hotel hasta sus áreas verdes para establecer la calificación de 1-5 en los hoteles estadounidenses.
Ambas compañías realizan inspecciones cada año para velar por los estándares, pero aunque utilicen criterios similares, las categorías que otorgan pueden ser distintas. Mobil otorga cuatro estrellas al mismo hotel que AAA califica con cinco diamantes, como sucede por ejemplo con el Wynn Las Vegas.
A pesar de esta realidad no es despreciable atender a las calificaciones de hoteles en categorías, porque si tienes en cuanta las normas de los distintos sistemas, siempre vas a encontrar tu perla de beneficio cuando de turismo se trata.
En algunos países hay incentivos de impuestos si tomas un hotel de menos categoría. O puede que tras una categoría menor, o incluso tras un hotel sin categoría, encuentres un beneficio.
En Francia un hotel con menos de siete habitaciones nunca mostrará siquiera una estrella de calificación… aunque tenga instalaciones de lujo o se encuentre en un lugar envidiable.
Esperar que tengamos normas internacionales estándar no parece que pueda hacerse realidad pronto, a pesar de que esto lo consideran frecuentemente las instituciones de turismo de los distintos gobiernos, las cadenas hoteleras y las organizaciones independientes vinculadas con el turismo.
Hacer realidad una norma internacional de turismo para dar categoría a los hoteles será posible tal vez cuando se logre conciliar las diferencias culturales y geográficas. Después de todo, ¿cómo ponernos de acuerdo sobre lo que es una buena cama o las facilidades que nos gustan en un baño o en una habitación?
Cada cual tiene sus hoteles cinco estrellas.
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